Hoy vengo, a decir verdad, sí sé porqué. He decidido el tomar mi vida desde una nueva perspectiva, la perspectiva del ser autosuficiente.Léase porqué.
El Viernes sentí soledad.
El Sábado sentí encierro, sentí lo que es no saber que hacer. Y solucionarlo ingeriendo cualquier cosa.
El Domingo sentí decepción, decepción al pedir algo tan simple como una mano para reír en vez de llorar y no encontrarla. Y después de eso sentí lo que es el egoísmo absoluto de quienes concideraba amigos.
Este lunes sentí lo que es que una fucking topadora te pase por encima práctivamente unas 5 veces. Es horrible, pero es cierto que puede pasar.
El martes sentí lo que es esa soledad absoluta. Sentí que nada tenía sentido, que en verdad no sabía que hacer. Sentí lo que es no poder confiar en nadie, nuevamente.
El miércoles sentí lo que es la desesperación de no saber que hacer, la desesperación de que ese pacto suicida que alguna vez hice y se me cruzó otras tantas por la cabeza no se valla, sentí la desesperación de no saber que mierda hacer. Sentí silencio, absoluto.
El Jueves sentí lo que es que te paren el carro con unas cuantas cachetadas. Este día sentí lo horrible que es que alguien que no tiene idea de que estás pasando te diga exactamente la verdad que no queres escuchar. CRISIS.
El Viernes senti dolor cegado. Sentí lo que es guardar todo para después. Como siempre, aún que esta vez era distinto, no era un guardarlo para después, si no que era un guardarlo para enterrarlo. Y me sentí rara, sentí que ya fue, que era este el momento en el que volvía pero, ¿Porqué después de tanto tiempo? No daba, ententendés, no da. No da porque es algo que pasó y pasó, y siempre me voy a negar a admitir que eso me acondicionó o me influyó en algo, aún que no lo sé, y ciertamente muchas veces dudo de ello.
NO, BASTA. No quiero más. Esto se terminó acá. Conciencia ya está. Todo va a seguir estando bien. Hasta que llegué a lo de Ornella, y todo se volvió más nebuloso, y aparecieron cosas nuevas, je. {Léase Descarga}
El Sábado..... No sentí. El Sábado fue un día raro, con escasas horas de descanso hice todo lo que tenía que hacer, reí, ayudé, trabajé, lloré. Todo más confuso, pero creo que guardé mis sentimientos para más tarde.
Hoy estoy acá, escribiendo una breve reseña de lo que fue esta semana y media de dolor. Y no sé, viste. Me duelen las mismas cosas que ayer me solían molestar. Raro.
Creo que estoy escribiendo lo que sale de mi mente, porque de mi corazón no sale mucho en estos momentos. Solo late. Porque otra no le queda.
No me siento triste, me siento pensante. Siento que no sé qué hacer, y al mismo tiempo sí sé qué hacer .
La autosuficiencia. No absoluta, pero autosuficiencia al fin.
Creo que sufro demás. Y eso se debe a que espero mucho de gente que está demás. Basta.
Quiero llenar vacíos que no se van a llenar jamás, sólo lo tengo que aceptar. Y para aceptarlo me tengo que dejar de mentir y de engañar.
Siempre pensé que lo mejor que había hecho en el trayecto de mi vida fue el ignorar la oportunidad de confiar en alguien más.
Siempre tuve la puta razón.
El Viernes sentí soledad.
El Sábado sentí encierro, sentí lo que es no saber que hacer. Y solucionarlo ingeriendo cualquier cosa.
El Domingo sentí decepción, decepción al pedir algo tan simple como una mano para reír en vez de llorar y no encontrarla. Y después de eso sentí lo que es el egoísmo absoluto de quienes concideraba amigos.
Este lunes sentí lo que es que una fucking topadora te pase por encima práctivamente unas 5 veces. Es horrible, pero es cierto que puede pasar.
El martes sentí lo que es esa soledad absoluta. Sentí que nada tenía sentido, que en verdad no sabía que hacer. Sentí lo que es no poder confiar en nadie, nuevamente.
El miércoles sentí lo que es la desesperación de no saber que hacer, la desesperación de que ese pacto suicida que alguna vez hice y se me cruzó otras tantas por la cabeza no se valla, sentí la desesperación de no saber que mierda hacer. Sentí silencio, absoluto.
El Jueves sentí lo que es que te paren el carro con unas cuantas cachetadas. Este día sentí lo horrible que es que alguien que no tiene idea de que estás pasando te diga exactamente la verdad que no queres escuchar. CRISIS.
El Viernes senti dolor cegado. Sentí lo que es guardar todo para después. Como siempre, aún que esta vez era distinto, no era un guardarlo para después, si no que era un guardarlo para enterrarlo. Y me sentí rara, sentí que ya fue, que era este el momento en el que volvía pero, ¿Porqué después de tanto tiempo? No daba, ententendés, no da. No da porque es algo que pasó y pasó, y siempre me voy a negar a admitir que eso me acondicionó o me influyó en algo, aún que no lo sé, y ciertamente muchas veces dudo de ello.
NO, BASTA. No quiero más. Esto se terminó acá. Conciencia ya está. Todo va a seguir estando bien. Hasta que llegué a lo de Ornella, y todo se volvió más nebuloso, y aparecieron cosas nuevas, je. {Léase Descarga}
El Sábado..... No sentí. El Sábado fue un día raro, con escasas horas de descanso hice todo lo que tenía que hacer, reí, ayudé, trabajé, lloré. Todo más confuso, pero creo que guardé mis sentimientos para más tarde.
Hoy.
Hoy estoy acá, escribiendo una breve reseña de lo que fue esta semana y media de dolor. Y no sé, viste. Me duelen las mismas cosas que ayer me solían molestar. Raro.
Creo que estoy escribiendo lo que sale de mi mente, porque de mi corazón no sale mucho en estos momentos. Solo late. Porque otra no le queda.
No me siento triste, me siento pensante. Siento que no sé qué hacer, y al mismo tiempo sí sé qué hacer .
La autosuficiencia. No absoluta, pero autosuficiencia al fin.
Creo que sufro demás. Y eso se debe a que espero mucho de gente que está demás. Basta.
Quiero llenar vacíos que no se van a llenar jamás, sólo lo tengo que aceptar. Y para aceptarlo me tengo que dejar de mentir y de engañar.
Siempre pensé que lo mejor que había hecho en el trayecto de mi vida fue el ignorar la oportunidad de confiar en alguien más.
Siempre tuve la puta razón.