Hoy todo es muy raro.
Me siento un poco triste, pero al mismo tiempo es una tristeza muy diferente a la que venía sintiendo.
Me descargué, zarpado. Nunca pensé poder hablar al respecto de este tema llamado "amistad" con alguna de mis "amigas". Y fue raramente genial. El alcohol ya nos acompañaba desde hacía rato, ese pucho emancipador de sensaciones, de sentimientos, se hacía tan irreal, tan inexistente, era como una ironía constante. La charla por momentos carecía de sentido, o yo simplemente callaba, o pensaba y no podía evitar que esas lágrimas recorrieran todo el largo de mis pómulos y mejillas, o tenía tantas ganas de levantarme e irme a la mierda, aún que al mismo tiempo no tenía ni la más remota idea de qué es lo que se supone que se hace en dicha situación. Todo muy confuso, nebuloso, denso. Porque yo no sabía que hacer, e intentaba mentir y no me salía, intenté cambiar el tema, hasta intenté minimizar todo el asunto. Al pedo.
Pensé que la solución era pedir un poco más, porque a todos siempre nos hace falta un poco más, porque nunca nada nos termina de alcanzar. Me choqué con un paredón de frente a 360 km/h porque las cosas nunca son como uno las espera. Y yo no sé, viste, es tan complicado, es como que en ese momento en el que se tocó el tema de su amistad y nuestra amistad no lo pude soportar, lo tuve que largar todo, porque el estanque de miedo se desbordó totalmente y me vi en la obligación de decir lo MAL que me siento. Y lo dije. Y no hubo solución... Lo único que pudimos hacer es compartir nuestros sentimientos y RARO x100 todo.
Definitavente, el alcohol y la angustia no son buenas amigas, ni compatibles, es más, yo diría que ni siquiera se pueden ver porque todo termina como lo hizo en esta madrugada. Todo muy raro, muy.
"Vuelvo a la cama, pensando que tal vez mañana todo será un poco menos peor que hoy".
Me siento un poco triste, pero al mismo tiempo es una tristeza muy diferente a la que venía sintiendo.
Me descargué, zarpado. Nunca pensé poder hablar al respecto de este tema llamado "amistad" con alguna de mis "amigas". Y fue raramente genial. El alcohol ya nos acompañaba desde hacía rato, ese pucho emancipador de sensaciones, de sentimientos, se hacía tan irreal, tan inexistente, era como una ironía constante. La charla por momentos carecía de sentido, o yo simplemente callaba, o pensaba y no podía evitar que esas lágrimas recorrieran todo el largo de mis pómulos y mejillas, o tenía tantas ganas de levantarme e irme a la mierda, aún que al mismo tiempo no tenía ni la más remota idea de qué es lo que se supone que se hace en dicha situación. Todo muy confuso, nebuloso, denso. Porque yo no sabía que hacer, e intentaba mentir y no me salía, intenté cambiar el tema, hasta intenté minimizar todo el asunto. Al pedo.
Pensé que la solución era pedir un poco más, porque a todos siempre nos hace falta un poco más, porque nunca nada nos termina de alcanzar. Me choqué con un paredón de frente a 360 km/h porque las cosas nunca son como uno las espera. Y yo no sé, viste, es tan complicado, es como que en ese momento en el que se tocó el tema de su amistad y nuestra amistad no lo pude soportar, lo tuve que largar todo, porque el estanque de miedo se desbordó totalmente y me vi en la obligación de decir lo MAL que me siento. Y lo dije. Y no hubo solución... Lo único que pudimos hacer es compartir nuestros sentimientos y RARO x100 todo.
Definitavente, el alcohol y la angustia no son buenas amigas, ni compatibles, es más, yo diría que ni siquiera se pueden ver porque todo termina como lo hizo en esta madrugada. Todo muy raro, muy.
"Vuelvo a la cama, pensando que tal vez mañana todo será un poco menos peor que hoy".