Luego de leer varias cosas, encontrar papeles, releer escritos, canciones, y muchas cosas más me di cuenta que una vez más me fui para el camino que yo misma considero incorrecto. Esa paz, esa paz que tanto extraño se debe a que yo misma deje de traerla día a día a mi vida. Recuerdo varias cosas de pascua, algunas no tanto, pero muchas las recuerdo. Vivir desconectada, sin teléfonos, televisores, diarios, peleas sin sentido, riñas callejeras que solo traen tristeza, vivir de esa forma es lo que yo quiero. Vivir como hermanos, vivir en el amor, y no con el amor, sino vivir en él y para él. Vivir lo que se siente, vivir el día a día, vivir tranquilos, vivir demostrando todos esos sentimientos hacia cualquier otra persona, vivir con los sentimientos a flor de piel. Aunque esto signifique ser igual de duro que este camino que erroneamente tomé, es lo que quiero. Quizás me caiga, pero se que alguien me levantará.
Escribi muchas cosas, yo que tanto odio escribir, escribí de todo un poco, de todos un poco. Escribí lo mal que me siento conmigo misma, escribí lo mucho que me duele que él no esté, y escribi lo muchísimo que me cuesta aceptar que no va a volver.
Hoy extraño a Nahuel, y dentro de 10 días se cumplirán dos años sin él. Y creo que son los dos años más duros que he vivido, los dos años en los que me dí y doy cuenta los errores enormes que tuve, en que me dí cuenta las pendejadas que hice y pagué muy caro, dos años que me costó (y me cuesta) superar a Gonzalo, verlo y no decir nada, y también no verlo y evitar el decirlo. Dos años en los que me cuesta aceptar el error que cometí con él, que todavía no logro superar ver las marcas que me dejó y que son mías, y lo van a seguir siendo por el resto de mi vida. Dos años en los que todo me recuerda a él, en los que odié y miré mal a cualquiera sea la persona que me saludó en posesión de dicho nombre, dos años en los que jamás pude hablar sinceramente con alguien más que no sea Nahuel sobre él. A veces me pregunto porqué él fue mi vida entera, porqué con él sí y con todos los demas no, porqué nadie me da eso que me daba él... ¿Qué iluso de mi parte hacer estas preguntas no? Ninguna persona puede reemplazar a la otra, cualquiera sea el caso, ninguna puede ser lo mismo, actuar igual, entregarse igual... ninguna. Nadie va a ser como él, nadie me va a amar como él, nadie me va a hacer sentir como él y me cuesta tanto aceptarlo. El jueves, en una misa, escuché la frase "los que más amás, esos, son los que más te harán sufrir", y cuanta verdad hay en esas palabras. El amor es incondicional, y como dice esa misma palabra, nunca muere. Uno al amar de verdad, jamás logra extinguir por completo ese sentimiento, mientras que sea real. Creo que en mi vida vi pasar a muchas, demasiadas personas... y no creo amar tanto a alguien como lo hago a él.
Deseo tanto estar bien, estar feliz, estar contenta, sin finjir una falsa sonrisa que emita la felicidad que no siento, pero me cuesta tanto. Y eso es porque yo no quiero dejarlo ir, no, aún no, quizás en alguno de los muchos sueños que comparto con vos, me des alguna respuesta a esto que siento, eso espero, quizás no era, pero si luego, seguro que será en el momento correcto, como siempre lo hacías vos. Y es tan hermoso cuando revivo sola ese sentimiento tan hermoso, cuando se quiebran todos los sentidos con un rocanrol, cuando sigo haciendo esas cosas que solíamos hacer, cuando voy a ese árbol, maldito árbol, a decirle que cresca más porque en verano muero de calor, cuando veo esa bandera tan hermosa que vos me enseñaste a amar, cuando veo a alguien intentando cruzar, y me acuerdo que yo me enojé mucho porque me dejaste por ayudarlo a cruzar, y luego con tu incomparable comprensiva paciencia me explicaste lo que ésto significaba, cuando escucho esas canciones, esos rocanroles que me llevan a otro mundo, a revolver sentimientos, a sacar toda la mierda afuera y dejarla ahí para que no inunde mi corazón... todas esas cosas que me enseñaste vos, y que sé que con nadie más voy a poder compartir.
Igualmente las disfruto en soledad, y te las dedico a vos que desde allá me cuidas, y me ayudas a seguir, a no bajar los brazos.. ¿Qué loco no? Ahora puedo asegurar que sé lo que es sentirse sola, estar sola, y tanto me quejé de lleno que no lo comprendo.. pero al fin y al cabo el famoso dicho es verdad, uno no llega a comprender, ni a valorar lo que tiene completamente, hasta que lo pierde.