lunes, 2 de julio de 2012

Este es el momento en donde todo se vuelve a repetir. No entiendo y no se si es mi culpa, si yo tengo un mal aura que todavía no pude descubrir o que mierda pasa. No entiendo porqué no puedo pasar un Julio feliz, un Julio en paz, un cumpleaños contento, un cumpleaños normal. No entiendo porqué siento ahora que todo me juega en contra, una vez más. No entiendo como me puedo sentir tan mal. No entiendo que es lo que hice mal. No me entiendo a mi misma, no entiendo a la vida, no entiendo las situaciones, no entiendo los gestos, los reclamos, los pensamientos, no entiendo. ¿O acaso será que no quiero entenderlo?
No entiendo porque me siento tan mal, tan vacía por dentro. No entiendo porqué y como deje ir a la única persona con la que yo me sentia tan bien. No entiendo porque eligió irse. No entiendo porqué fallé. Me siento inservible. Siento que todo lo que hago lo hago mal, siento que las cosas que yo veo nadie las ve.. ¿O quizás será que yo miro mal las cosas, o veo cosas donde no las hay? La verdad que no lo se, pero me gustaría hablar de lo que siento en este preciso momento.

Tristeza.

Que asco, que horror, que horrible sensación tengo dentro mio, y no es otra cosa que tristeza, una montaña de mierda que me revuelve todo mi ser. Que fracaso, que melancolía, que forma de encarar las cosas a la que me enfrento hoy en día. Que despreciables ganas de llorar. Ganas de irme y no volver nunca más.
La tristeza, esa emoción básica, esa que no se puede quitar, y no se va por si sola. Tristeza, definida como el decaimiento moral, el pesimismo, la desesperanza, el desamparo... desamparo que hoy siento en lo más profuindo de mi ser.
Me siento sola.
Me siento abatida.
Me siento sin ganas de seguir.
Siento escasas ganas de vivir.
Estoy viviendo tantos sentimientos que no se de donde mierda salieron.. o como fue que los deje salir. Esos sentimientos que siempre es mejor dejarlos adentros, a mi parecer, donde las palabras no existen, el llanto no sale, y mi cabeza se transforma en un mar de desconsuelo.
Esa tristeza, a la que siempre estuve acostumbrada a estar, con una sola diferencia... él ya no está.
Él ya no me sacará más a pasear.
Él ya no me aconsejará más.
Él ya no me retará más.
Él ya no me abrazará más.
Él ya no me entenderá más.
Él ya no me levantará más.
Él ya no está y no volverá jamás.