Ahora en sí, vengo a escribir de vos. Creo que hoy voy a escribir lo que sos y fuiste en mi vida. Después de una agitada hora de gimnasia (la cual sin dudas vos no aprobarías) y viajando en un lindo 60, quiero descargarme de una puta vez. Seguramente esto no sera ni un cuarto de la realidad, pero es lo que me sale. Desde ese día, ese en que con 11 años pretendí ser grande y poder hacerme valer por mi misma y no lo logré, desde ese bendito y maldito día en que me viste caminar por la Avellaneda con mi cara de nena asustada, llorosa, que extraña a su mamá. Desde ese día.. sos un sol para mi. Y pensar que valla uno a saber que hubiese pasado si no me hubieses ayudado no? Que loco, que inconsciencia la mía, que desesperada que fui. Pero al fin y al cabo ahí te conocí y alguien te puso delante de mi camino para que seas mi hermano por toda la vida. Aunque haya sido una noche para olvidar, la mitad recuerdo con felicidad, como el ángel guardián que sos para mi, como esa persona sincera, fiel, y considerada que SOS. Luego de eso, creo que logré sentar cabeza, y descubrí que jamás pude ni voy a poder vivir sin ayuda de los demás, y gracias a la tuya salí de tantas cosas, de tanta cegués que lleve conmigo por mucho tiempo. Porque vos me enseñaste porqué vale la pena vivir. ¿Qué irónico no? Vos me enseñaste a vivir, y de la misma manera te sacaste tu vida. En fin, vos me enseñaste a confiar, a compartir, a decir, a amar. Vos me enseñaste que uno no siempre tiene la razón, ni tampoco el camino que elige ea siempre el correcto. ¿Cuantás cagadas a pedo me comí? ¿Cuántas tiradas de oreja, cuantos llantos desconsolados, cuantas charlas orientadoras? Jamás podría contarlas, o archivarlas, o juntarlas, porque cada una era única y especial, como vos. Porque todo lo que me enseñaste no cabe en ningún libro, cuaderno, o blogspot. Porque tu ser es tan inmenso, que creo que estabas destinado a tener un paso ligero por esta vida. Porque me enseñaste lo que está bien y mal, porque me guiaste día y noche, cada vez que lo necesité. Porque me bancaste día y noche, cuando lo precisé, porque me abriste los ojos mas de una vez.
Siempre fuiste mi sol entre tanta mierda en la que elegí y no elegí rodearme. Me dijiste tantas veces lo que él era capaz de hacer y nunca lo escuché, hasta que caí hondo, muy hondo.. y quién me sacó de ahí? Vos, que casualidad. Me enseñaste que la salida no está en escapar, sino en confrontar. Me dijiste que por más errores o falencias que tengan, la familia es una, y es lo que nos tocó, y nadie lo va a cambiar. Me dijiste que no me suba a aquel árbol y yo lo hice, y justamente pasó lo que iba a pasar. Me dijiste que esas personas no eran amigos de verdad, que esa "junta" no era la adecuada, y adiviná que? Sí, tenías razón. Me dijiste que ese chico me iba a lastimar, y como siempre yo, oídos sordos, y ojos ciegos.. si total que puede pasar? Y así me fue, como verás desde allá arriba, tenías razón.. aunque me gustaría decírtelo en la cara, ahora, ya.
Son muy pocos ejemplos, pero no voy a plasmar todos y cada uno de ellos porque vos y yo los sabemos, los vivimos, los recordaremos por siempre, y no es necesario que nadie más entienda lo que somos y fuimos, como vos decías, esa confianza que me diste, y que increíblemente yo te di a vos, que locura, pero que bien que me hiciste...
Hoy en día me hace bien recordarte, a veces no tanto porque como sabes soy una maricona, y muchas veces me ciego y veo todo lo malo.. en vez de rescatar todas las hermosas cosas que pasamos juntos.
Me gustaría que ahora me llames, y me hagas una broma con Personal, y yo me ría porque siempre hacías lo mismo, nunca la del auto no? No, esa era mía, siempre lo decías.
Me gustaría que me digas dejá de joder y anda a dormir, y yo enojarme, y vos vinieras y me cantaras canciones, acariciándome la oreja como siempre lo hacías, haciéndome sentir tan bien como solo vos lo hacías...
Me gustaría que me abraces y me digas no llores más, acá estoy y todo va a estar bien, te lo prometo. Y luego repitas lo anterior, con tanto incomparable amor que tenías vos.
Me gustaría que te enojes porque no te devuelvo busos que previamente me regalaste, y después me digas que es genial cuando me enojo.
Me gustaría que discutamos sobre los pelotudos y diversos usos de las palabras 'genial' y 'malandra'.
Me gustaría que estés acá para decirme lo que quiero oír.
Me gustaría abrazarte solo una vez más, y confesarte la verdad...